domingo, 28 de junio de 2009

El ansiolítico aplacó una de tus tantas crisis y se marchó mirandote dormir.
Y entre sueños como un flash viste pasar tu vida, pensando en no volver a amanecer. Él se aseguraba no dejar nada a tu alcance, (trató de no pensar en el balcón). Y en la calle el viento le pegó y fue el pretexto ideal para disimular esa tempestad de sus ojos estallando en mar.

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