No me fío jamás de las miradas, de los brazos que abrazan sin razón. No me gustan las frases regaladas que me llenan de nada el corazón. No me fío de aquel que me conoce, ni siquiera recuerdo bien su voz. No me fío de aquel que no me mira, que tendrá contra mí su corazón. No me fío de aquel que hace favores y presume de hacerlos por amor. No confío en aquel que vende amores, el amor jamás es un favor.
No me puedo fiar, el miedo me ha hecho frío, compréndeme, si ya ni en mi confío.
No me puedo fiar, pues tras la vanidad llega la verdad, luego el vacío; no me fío.
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